DE UN DESPACHO DE LA PRIMERA PLANTA (O como un tonto ocupa un sillón)
- ¿Se puede?
No hay contestación, pego la oreja en la puerta y no se escucha nada, silencio. Se me ocurre girar el picaporte y se abre la puerta, y he allí unos ojos desorbitados, una calva estúpida, aquel ser Criado sabe Dios donde...
- ¿Qué desea?
- Buenos días, deseo revisar mi examen...
Me mira de arriba abajo, con esa cara de palurdo.
- ¿Cómo se llama?
- A. E.
- Ahh, aquí esta su examen, mírelo.
Y sin tan siquiera ofrecerme sentarme en un a triste silla deja sobre la mesa mi examen y se pone con lo que estaba haciendo, es decir NADA, pues tiene siempre los mismos cuatro papeles encima de la mesa.
Tengo un 1.5, que pedazo de nota...
- Perdone, ¿esto no es una onda?
- No
- Y entonces ¿qué es?
- Yo no estoy aquí para darle clases particulares a usted, se hubiera enterado en clase...
- Pero, es que si no me lo explica volveré a cometer otra vez el mismo error.
La cabeza en su sillón, mirando el suelo sucio y sin responder.
Sigo mirando el examen...
- ¿y esto por qué está mal?
Mira de lejos, imposible que lo vea...
- Porque sí, usted no tiene ni idea. No me explico como ha podido llegar a quinto.
- Entonces, ¿una onda es una onda?
- No.
- Pero es que en la tercera pregunta si divido a entre b resulta c según la calculadora.
- No, esa cuenta está mal hecha.
- Coja la calculadora que es una simple división y no creo que una cuenta tan sencilla esté mal.
- Está mal. Si se hubiera hecho caso de mí y hubiera hecho...
- Pero es que eso ya lo había aprobado, ¿cómo lo voy a hacer otra vez?
- Ahhh
- Bueno, hasta la próxima.
Silencio.
FISIGRITO